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Plagio

-Fina- thumbnail Ana Alvarez-Errecalde
Dicen que el mejor elogio es la copia. Pero yo creo que copiar sólo por satisfacer el ego, es síntoma de esta sociedad consumista, egocéntrica e inmadura que creamos. Una sociedad que no reflexiona en lo que genera la apropiación de un cuerpo y de una historia ni en el menosprecio al trabajo comprometido y a los vínculo establecidos entre artista y retratad@, entre el arte y los espectadores.
La “apropiación” vana y banal de los cuerpos, de las historias (que se niegan, se invalidan o se modifican a gusto del consumidor) o de las complicidades que conlleva a realizar un desnudo, un retrato, con una persona viva que decide despojarse de todo para que puedas contemplarla.

Quitarle las gafas a una persona no cambia su identidad. Ponerle colores a la última persona perteneciente a una familia, que sobrevivió a la guerra, al franquismo, a su libertad personal y a sus decisiones anacrónicas, no convierte en homenaje a un cuadro en el que te apropias de algo ajeno pintando a alguien de quien nada sabes.

Mayormente fotografío amig@s y familiares, con quienes tengo infinita confianza, o personas que deciden formar parte de un proyecto porque, como en el caso de “Cesárea, más allá de la Herida”, la intervención les ha marcado algo aún más profundo que el cuerpo y tienen la valentía de confiar en mi trabajo como vehículo de sus historias. Una gran parte de estas obras las he hecho sin cobrar, por plasmar de algún modo el vínculo que nos une, las ganas de cambiar un sistema abusivo que nos moviliza y por el compromiso que nos hermana. En los últimos dos años han sido varias las copias que he visto, unas más o menos acertadas, con mayor o menor beneficio, que se resuelven de forma más o menos respetuosa según la educación y la responsabilidad de quien copia.

Decido no poner en este escrito ejemplos gráficos de las copias que he visto porque agradezco que los autores hayan finalmente decidido sacarlas de circulación. Lo que motiva este escrito no es la acusación personal sino la necesidad de apelar a la conciencia de toda persona que desea un mundo mejor y que ha olvidado que la máxima más sencilla es no hacer a los demás lo que no nos gusta que nos hagan.

Cuando el plagio entra al ámbito académico y es parte de un trabajo formativo, que pase desapercibido hasta que el artista se entere y manifieste su pataleta es aún más significativo. Me asombra que  no haya un profesor o profesora que debatan sobre el respeto a la obra artística de otros. Me duele que al hablar de ESTÉTICA no se hable de ÉTICA, ya que hace mucha falta en todos los ámbitos del mundo.

Mi enfado no sólo lo motiva esta acción realizada por una persona en particular (una de las nueve personas que en los últimos dos años descubrí que admiran mi trabajo tanto como para copiarlo pero no para pedir permiso o agradecerlo). Mi enfado es consecuencia de la inacción de aquellas personas que  educan en teoría del color, en composición, en historia y no tienen ningún planteamiento ético sobre las enseñanzas que transfieren. Mi enfado es consecuencia de la inacción de asociaciones culturales, asociaciones de artistas, comisari@s, crític@s e historiadores que prefieren mirar para otro lado, minimizar el problema apelando a la libre reinterpretación de las obras (sin establecer un límite claro) y dejar a los artistas desamparados, pobres y encima, supuestamente paranóicos.

Denuncio la estafa. Denuncio la falta de empatía. Denuncio que la humanidad está embrutecida. Denuncio porque escribir esto lleva un tiempo precioso que le resto a las cosas que ya tenía planeadas para este día. Denuncio porque no puedo permitirme el silencio. Callarme sería callar  a todas las personas que han depositado en mi su confianza.

 People say that copying is the best compliment. But I think that copying just to satisfy the ego is a symptom of this consumerist, self-centered and immature society we have created. A society that does not reflect upon the feelings generated by the appropriation of a body and a story nor upon the undermining of the creative process and the outcome of profound relationships.

For me, the best compliment is communicating, being thankful, to offer words that inspires further work, and help us to continue to build on foundations probably previously created  ​​by other people, but always providing a new perspective.
This may be part of the values ​​that were passed on to me since childhood.
I may be fish out of water.
A freak who can not enjoy the vain “ownership” of the bodies without taking in consideration their stories (which are denied, invalidated or modified to suit the consumer) or rejoicing on the complicity involved in photographing a nude, a portrait, a living person who decides to shed all so you can contemplate them and exposed them to other viewers.

Taking off a pair of glasses does not change the identity of a person. Putting colors to the last woman belonging to a family who survived the war,  Franco´s regime, her personal freedom and her anachronistic decisions, do not make a tribute of someone you know nothing about.

Mostly I photograph friends and family with whom I have boundless confidence, or people who choose to be part of a project because, as in the case of “Cesarean Beyond the Wound”  sometimes unnecessary interventions left a mark on them which reached deeper layers that the body. I have done this without pay, capturing somehow the bond we have, the desire to change an abusive system and the commitment that unites us. In the last two years  I have seen several copies to my artwork, some were more or less successful, obtained more or less profit, some were resolved better than others according to how conscious, respectful, and responsible was the persona that copied.

I decide not to add graphic examples of the copies to this post because I appreciate that the authors of the copies have finally decided to take them out of circulation. What motivates this writing is not the personal accusation but the need to appeal to the conscience of everyone who wants a better world and has forgotten that the simple maxim is not to do to others what we do not like for other to do to us.

When plagiarism enters the academia and becomes part of a student work that goes unnoticed until the artist finds out and throws a tantrum is even more significant. It amazes me that there is almost no teacher debating about respect for the artistic work of others. It hurts to see that among the many subjects devoted to AESTHETICS there is no room to ETHICS.

My anger is not motivated just by the action of any particular person (there have been nine people in the last two years who I find out they admire my work enough to copy it but not enough to mention the “inspiration” they got from it). My anger is a result of the inaction of those who teach  theory of color, composition and history but do not mention ethic in their classrooms. My anger is a result of the inaction of cultural associations, artists associations, curators, critics and art historians who prefer to look the other way, minimize the problem by appealing to artistic reinterpretation and leave the artists alone, poor and even supposedly paranoid.

I denounce the scam. I denounce the lack of empathy. I denounce that humanity is brutalized. I denounce because writing this post takes precious time from other things that I planned to do. I denounce because I can not afford the silence. To shut up implies to silence all the people who have placed their trust in me.

Fina portada web

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